Síganme, no los voy a defraudar

¡Qué frase! No la dijo Jesús. No quiso tampoco que lo siguieran por los posibles beneficios que obtendríamos, sino por convicción, sobre todo, por amor.

–Sígueme. frase-siganme-no-los-voy-a-defraudar-carlos-menem-121958
–Señor –le contestó–,  primero déjame ir a enterrar a mi padre.
–Deja que los muertos entierren a sus propios muertos,  pero tú ve y proclama el reino de Dios –le replicó Jesús.
Lucas 9:59-60 NVI

Jesús, que duro que fuiste!, le diríamos algunos de nosotros. Pero puede ser que no lo fuera tanto. Lo más seguro es que el padre de aquél no estuviera muerto, ni casi. Es probable que quisiera decir: «Te seguiré cuando se me haya muerto mi padre.» En estos días leí lo siguiente: “Un funcionario inglés en el Este cuenta que a un joven árabe muy brillante se le ofreció una beca para estudiar en Oxford o Cambridge, y contestó: «La aceptaré cuando haya enterrado a mi padre.» Y su padre no tenía muchos más de cuarenta años, y gozaba de buena salud.
Lo que Jesús quería dejar bien claro es que en todo hay un momento crucial; si se deja pasar la oportunidad, lo más probable es que no vuelva a presentarse. Este hombre sentía en el corazón la llamada a salir de un ambiente espiritualmente muerto; si dejaba pasar ese momento, no saldría nunca. ¿Cuantas veces dejamos para mañana, la decisión de aprovechar una oportunidad hoy?
Los psicólogos nos dicen que cada vez que tenemos un sentimiento noble y no lo llevamos a la acción se hace menos probable que lo cumplamos nunca. La emoción se convierte en un sustituto de la acción. Por ejemplo: algunas veces nos da la idea de visitar a alguien, un hermano, un vecino o amigo. Si lo dejamos para mañana, lo más probable es que no lo hagamos nunca.
Jesús te anima a actuar ahora, en el momento cuando tenemos esa oportunidad de hacerlo. No debemos esperar primero asegurarnos de nosotros mismos, tratar de tener alguna garantía que nos permita asegurar algo del futuro para poder después decidir seguirle. Varias veces en mi vida escuche decir: – Mira Señor, deja que termine mis estudios y ahí te podré seguir con todas mis fuerzas. – Mira Señor, si, es verdad que trabajo mucho y hago horas extras pero es para pagar la casa que “Tú me diste”, para los estudios de mis hijos, para cambiar el auto, para vivir en otro barrio, y cuando todo esté listo, te seguiré verdaderamente.
No quiero decir para nada que esto último esté mal, pues tampoco Jesús quiso decir eso. El nos enseña en este texto que la vida es una cuestión de prioridades, y Dios tiene que tener el primer lugar, tiene que tener la más importante demostración de amor: ser el primero, antes que las cosas que te ofrece el mundo. Más adelante el mismo Jesús dijo en Lucas 12:34 Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón. En Salmos 62:10 Y si tus riquezas aumentan, no las hagas el centro de tu vida.
Jesús no te dice hoy, “no te voy a defraudar”, el no está hoy prometiéndote nada, solamente, te dice, ¡SIGUEME!

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