El costo de Seguirlo

seguirIban por el camino cuando alguien le dijo: –Te seguiré a dondequiera que vayas. –Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos –le respondió Jesús–, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. A otro le dijo: –Sígueme. –Señor –le contestó-, primero déjame ir a enterrar a mi padre. –Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios –le replicó Jesús. Otro afirmó: –Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia. Jesús le respondió: –Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.

Lucas 9:57-62 NVI

El domingo compartía este texto de los evangelios. Habla sobre seguir a Jesús. Hoy estamos acostumbrados a la palabra “seguir”, ya que casi todos estamos familiarizados a las redes sociales, y somos seguidores de algunos, y otros son seguidores de uno. Dicho en formato bíblico, “nos seguimos los unos a los otros”.

Lo interesante es que en la actualidad tenemos un gran abanico de opciones sobre “a quien seguir”, desde la comodidad de tu casa, al alcance “de la mano”, y sin costos extras por seguir a alguien en particular y podríamos agregar, casi sin riesgos, con un compromiso relativamente a ser un seguidor en forma temporal, si se quiere.

Venían caminando tras Jesús varias personas, y según el relato, por lo menos tres, de quienes no conocemos su nombre, y que tienen reacciones diferentes sobre el hecho central del diálogo, seguir a Jesús. Hasta me atrevo a pensar, que esas tres personas marcan tres tipos de reacciones diferentes que podemos tomar, al darnos cuenta que estamos enfrentando la decisión de comenzar a seguir a Jesús.

Seguir a Jesús no significa tan solo ir por el mismo camino y en la misma dirección, sino involucra también tener el mismo sentido de vida, aplicar los mismos principios y cumplir con los mismos propósitos.

¿Con cuál de las tres personas te sentirías más identificado? Si las rotulamos con un nombre calificativo podemos decir que quienes estaban dialogando con Jesús pueden llamarse:

1) el seguidor impulsivo precipitado… de pronto ya viene tras de Jesús y suela su declaración de la nada “Te seguiré a dondequiera que vayas.” Jesús luego trata de hacerle entender lo que cuesta seguirle, que no es tan solo un “clic”.

2) el seguidor desinteresado “excusero” (no existe la palabra, que pone excusas), ya que no tiene interés de seguir pero lo llaman a que lo sigan, y entonces, poner excusas.

3) el seguidor prometedor condicional, es el tercero en salir en escena, y ya conoce el juego, ya que si no se ofrece lo van a llamar, así que se ofrece, promete seguir, pero con algunas condiciones.

Para pensar, ¿no? si en lugar de tres personas, fueran tres estados previos posibles de alguien que pueden comenzar a seguir verdaderamente a Jesús, es ¿cual de estos estados estas? Sos impulsivo, sin saber el verdadero costo que ello implica, lo cual luego te puede hacer arrepentir? o sabiendo ya los costos, ante el llamado de Jesús a que lo sigas ponés excusas? o estás en la situación “algún día lo seguiré, no me cabe dudas”, pero antes, tiene que suceder esto, lo otro.

Jesús te llama: sígueme.

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